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Grupo
de economía solidaria del Québec
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¿Cuál es la pertinencia de un encuentro internacional sobre la economía social y solidaria desde una perspectiva Norte-Sur a comienzos del siglo XXI? Actualmente en todo el mundo están tomando forma, en diferentes grados, iniciativas de economía social y solidaria2. El fenómeno no es precisamente quebequense. Podemos pensar, para mencionar únicamente las realizaciones más conocidas en los países del Sur, en "Grameen Bank" (Bangladesh), que ha desarrollado un sistema de micro financiamiento para ayudar a las familias desposeídas, concediéndoles pequeños préstamos para iniciar pequeñas empresas; en las cocinas colectivas latino americanas, o en los "tontines" africanos (círculos de préstamos).En los países del Norte, podemos asociar la economía social a los servicios de proximidad y a las empresas de inserción en Francia; a las cooperativas sociales en Italia; a las sociedades anónimas de trabajo en España. En Quebec, la economiía solidaria está representada por: las cooperativas de trabajo, los organismos comunitarios y los grupos de mujeres comprometidas en diferentes sectores de trabajo (alojamiento, cuidado de niños, salud y servicios sociales, educación popular, etc.), así como por las agencias de desarollo comunitario (CDÉC et CDC), los fondos de desarrollo, puestos en marcha por organizaciones sindicales y cooperativas, etc. En todas partes del mundo, hay iniciativas que promueven la economía social, concepto que cubre y unifica históricamente el mundo de las cooperativas, de las mutuales y de las asociaciones. En todo el mundo, el período de crisis estructural por el que atravezamos nos recuerda que la reestructuración de un Estado social y la construcción de una economía plural y solidaria -por medio de un requilibrio de los polos comerciales, público y social de esta economía y su democratización- no llegarán sin el aporte de los movimientos sociales de mujeres, comunitarios, sindicales, cooperativos ecológicos y de jóvenes. En todo el mundo, la ofensiva neoliberal y el repliegue identitario como lo atestiguan los fundamentalistas, nos recuerda la imperiosa necesidad de unir nuestras fuerzas para luchar contra la exclusión y favorecer la democratización de nuestras sociedades. ¿La mundialización tal como nos la propone el neoliberalismo es la única forma posible? No! Existen, efectivamente, iniciativas y empresas que vuelven a introducir la solidaridad en la actividad económica. Pero estas iniciativas son aún muy modestas dentro de una economía de mercado, donde el neoliberalismo ocupa un lugar preponderante. El desafío consiste en salir del nivel micro económico y multiplicar los lugares, los espacio y los niveles de intervención -local, regional y federal, nacional e internacional- para que las iniciativas de economía solidaria se desplieguen. El proyecto de un encuentro internacional en Quebec, como prolongación del encuentro de Lima, se inscribe en este proceso que busca multiplicar los niveles de intervención. Es claro que el éxito de la economía solidaria depende, de ahora en adelante, de la fuerza propulsora que le den los movimientos sociales (asociativos, de mujeres, sindicales, ecológicos, de jóvenes) y de los antecedentes que le proporcione un proyecto de sociedad. El éxito depende también de nuestra capacidad de evolucionar en el escenario internacional, esto lo hacemos ya pero en rangos dispersos. Darle continuidad a la reunión de Lima en Quebec significa, aprovechar nuestra posición estratégica para favorecer la convergencia de los diferentes actores de la economía solidaria, tanto aquí como en otras partes y de esta manera darle más fuerza, tanto en el plano económico (como forma de desarrollo socio-económico) como en el plano político (como postura socio-política). Significa también, dar a conocer en el espacio público la postura de la economía solidaria. El sentido de un encuentro como el de Lima reposa en la manifestación firme de la solidaridad entre los pueblos del norte como aquella entre los pueblos del sur. Este acontecimiento ha producido los primeros signos de una respuesta mundial, sobre el terreno económico, a la globalización neoliberal. La provincia de Quebec está preparada par ser la anfitriona, en el 2001, de un encuentro del mismo tipo. 2 Particularmente, como lo dice la declaración de Lima, al proponerse transformar la economía informal y popular en economía de derecho común, y haciendo posible el reconocimiento del trabajo de reproducción social asumido principalmente por las mujeres y necesario al funcionamiento de la economía.
Continuar : Prolongación del
encuentro de Lima |
Montréal, Québec 2000